miércoles, 13 de junio de 2012

COMIAT ALS ALUMNES DE 2n DE BATXILLERAT DEL CURS 2011-12


ENVIAT PER ANTONIO HERNÁNDEZ (PROFESSOR DE CASTELLÀ)




DESPEDIDA A LOS ALUMNOS DE 2º DE BACHILLERATO DEL CURSO 2011-12



Estos alumnos y alumnas que hoy se convierten en bachilleres “sensu stricto”, es decir, “los que tienen la frente ceñida con una corona de laurel con bayas” – que es lo que significa la etimología de Bachiller y perdonad que lo diga todos los años – entraron en este Instituto hace ya años, aunque parece que fue ayer, con todas las esperanzas e ilusiones propias del final de la inmaculada niñez y acaban ahora su andadura en el Centro, cuando comienzan a palpitar en ellos las esperanzas e ilusiones propias, siempre maravillosas, de la primera juventud. A partir de ahora vais a entrar en un proceso de individuación, de caracterización fuertemente singular, y ello en virtud de la fuerza interior o personal y también de la presión exterior o social. Ahora comenzáis a ser conscientes de que sois quienes sois, y de que podéis y debéis ser lo que sois no a la sombra de nadie, sino a la de vuestra propia luz. Empezaréis a decir quiénes queréis ser, y por ello sufriréis no pocas interferencias, bienintencionadas y menos bienintencionadas; las bienintencionadas suelen ser algo más pesadas, más cargantes. Pero, bueno lo interesante es el fondo del asunto, que permanezcáis fieles a vuestro ser. Y seréis lo que hagáis, puesto que son las acciones las que constituyen el ser de cada uno. En cierto sentido nacemos siempre de nuevo cada vez que actuamos libremente. Por eso Don Quijote, vuestro paisano, decía que somos hijos de nuestras obras. Lo que no construyáis en libertad y con los recursos de la libertad es como un pajizo que se lo llevará el primer golpe de viento, o es como una cárcel disimulada, un engaño.

     Desde que nacisteis hasta ahora habéis pasado una época paradisíaca en que vivís con gentes que os quieren y viven para vosotros, y sentís todo eso como lo más natural del mundo; el hombre siente como cosa natural que lo quieran, por eso la juventud os llena de extrañeza cuando empezáis a ver que esa cosa tan natural no está tan garantizada como en casa creéis, que fuera de la casa de la que pronto partiréis hay un mundo que espera vuestra predisposición amorosa para mejorarlo, y no siempre ( misterio ) os va a recompensar con el mismo don sublime del amor.

 Os aseguro que es aún muy pronto para que podáis valorar los tesoros intelectuales y morales con que os ha equipado para vuestra vida futura el equipo docente de este Instituto. Carecéis aún de perspectiva y experiencia social y profesional para poder valorar esos tesoros intangibles que portarán vuestros espíritus durante toda la vida. Ortega decía que los saberes fundamentales que un hombre no ha aprendido a los dieciocho años ya nunca los podrá aprender debidamente por buen autodidacta que sea, y que me perdone la pedagogía constructivista, tan boga en estos momentos. Los grandes autodidactas son grandes excepciones. Son los posos de la cultura y la civilización sobre los que en el futuro pueden brotar la bondad y perfección profesionales, además de un sensible compromiso con los demás hombres. Estad seguros que lo mejor de vuestros conocimientos básicos se formaron y estructuraron aquí, entre estas paredes, en el silencio e incluso en el bullicio de las aulas. Los conocimientos que aquí aprendisteis volverán a salir como sillares fundamentales, como piedras angulares, como soportes imprescindibles en vuestros estudios superiores y en vuestros trabajos. Pero también en vuestra vida; porque hasta los contenidos más aparentemente lejanos de los trajines de la vida se activarán también en estos, pues que no hay ninguna Asignatura o contenido de los estudiados que no os pueda servir como clave para resolver los distintos e infinitos problemas de la vida y ayudar a un enriquecimiento dinámico de vuestras competencias básicas, que esperamos que en muchos de vosotros la noción de competencia, que es un concepto protagóreo, llegue a tener el nivel de excelencia, que es una noción platónica.  Estos cimientos os han conformado como hombres y mujeres de provecho, pero – oídlo bien – no sólo de provecho para vosotros mismos, sino que vosotros ya tenéis la obligación intelectual, cívica y moral, con esa formación humanística, técnica y científica, y de salud física, de servir como honrados instrumentos críticos para mejorar el mundo y hacerlo más habitable y más libre, es decir, más humano. Los hombres somos hijos de los ámbitos públicos, únicos ámbitos en que podemos habitar. Ése es el mejor regalo que podéis hacer al Instituto que os instruyó con todo su afán y su amor pedagógico en los conocimientos propios de la Etapa Secundaria; que uséis siempre estos conocimientos como fundamentos para aprender saberes de más alto grado con los que mejorar nuestra sociedad, empezando por el entorno más cercano, pues los valores que sostienen nuestro Proyecto Educativo no sólo deben defenderse detrás de los muros de este Centro, sino también en la calle y en vuestra larga vida futura, con vuestro compromiso de ciudadanos formados. Son los valores que hacen del mundo un lugar en que la vida puede desarrollarse de forma agradable, mereciendo claramente el vivirse, con los que el pez grande no puede comerse al chico y en donde el respeto al ser particular de cada uno es una norma sagrada, un respeto que no se configure en relación con el poder, inteligencia, salud o belleza del otro, sino en la arraigada creencia de que, académicamente hablando, el otro también soy yo, un hombre. La ética entra aquí por cuanto es obligatorio estar contento y ayudar a la alegría general, a la salud y la satisfacción general, a hacer lo que se tiene que hacer, que diría Ortega. Afirmaba Platón contra Protágoras que la virtud no es enseñable, y es verdad que esta afirmación en algunas ocasiones parece cierta en algunos hombres, en algunos muy pocos alumnos que se resisten a respetar el bien común, el buen estado de los demás, pero nuestra experiencia nos indica que son unos pocos casos anormales, y que la inmensa mayoría de los hombres puede aprender la virtud, y mejorar como persona todos los días. De este último tipo de hombres sois todos vosotros.

    Decían los viejos maestros de la Institución Libre de Enseñanza que haber aprendido en los centros educativos consiste en el arte de saber ver las cosas, pues el ver las cosas es saber, y por ello tiene razón la sabiduría popular cuando ha comparado al ignorante con el ciego. Y vosotros ya sabéis ver las cosas de otra manera a como las veíais antes de llegar al Instituto.

Pero como el hombre no sólo se define por su animalidad racional, sino también por su carácter supersentimental, que diría Unamuno, también debería dejarse constancia aquí de las amistades e incluso – por qué no - amores que habéis hecho en este recinto de enseñanza. Para muchos de vosotros, tocados quizás por las flechas del Dios travieso, la educación sentimental aprendida en este marco escolar haya sido aún más importante que la educación libresca o pedagógica. Como es natural, cuando se tiene la suerte de tener los pocos años que vosotros tenéis. Y además, no se puede enseñar a un joven o a un adolescente sin tenerle afecto. Está demostrado que la indiferencia sentimental del enseñante hacia sus alumnos hace prácticamente imposible la enseñanza. Y el alumno que no se siente querido en clase por sus compañeros tiene en gran parte cerradas las ventanas que deberían estar siempre abiertas al conocimiento y al goce y disfrute del mismo. Le falta a ese alumno la luz del corazón. Por eso, vosotros al haber sido parte durante dos, seis, siete o incluso ocho años de una comunidad escolar, también habéis sido parte de un sistema fundado en sentimientos, amistades y amores. Esperamos que os duren toda la vida las amistades que habéis forjado aquí, y cuando recordéis este Centro lo recordéis con el afecto que teníais a vuestros compañeros y compañeras, entre los cuales quizás encontrasteis los primeros movimientos extraños del corazón, y, cómo no, recordaréis también a vuestros profesores. Porque no podemos acabar este sencillo Acto sin hablar de los profesores que en estos años os han dado clase. A todos ellos seguro que los tenéis aún en la memoria, y permanecerán allí vivos durante mucho tiempo. Algunos durante toda vuestra vida. Sus consejos y protección amorosa os acompañarán siempre. El profesor se dirige a la persona en su inteligencia, en su conciencia: informando, facilitando intuición, inteligencia emocional, emoción intelectual. Decía Francisco Giner de los Ríos: “Dadme el profesor y os abandono la organización, el local, los medios materiales; cuantos factores, en suma, contribuyen a auxiliar su función. El, como corazón de la enseñanza, se dará arte para suplir la insuficiencia o los vicios de cada uno de ellos”. Y en realidad es relativamente secundario lo que el alumno ha de aprender, al lado de la manera como debe aprenderlo; el problema estará siempre en el método y en el profesor, antes que en los asuntos. Desgraciadamente los afectos se devuelven siempre pasados muchos años, incluso cuando al que le tenemos que corresponder con nuestro amor ya no existe. Es la desgracia que siempre tiene la toma de conciencia de las cosas importantes, como son los seres que nos han querido y enseñado los conocimientos más fundamentales. Los profesores tenemos ahora en el corazón a nuestros profesores. Como véis, han tenido que pasar muchos años. Así también vosotros devolveréis el afecto a vuestros profesores cuando quizás seáis vosotros mismos profesores, o padres y madres. También es probable que los profesores, como cualquier otro colectivo profesional, se hayan equivocado algunas veces y que más de uno hayamos metido la pata. Eso seguro. Si fuese así, lo sentimos de veras, y apelamos a vuestro juvenil corazón, que por ser joven tiene que ser generoso, para que tenga la grandeza moral de desterrar esas pequeñas sombras, si las ha habido, y sólo quede en el recuerdo la luz y la alegría de estos seis años pasados. Agua pasada no mueve molino, excepto que sea el agua que nos dio alegría y nos apagó la sed, que esa siempre lo moverá.


sábado, 28 de abril de 2012

LA TRAMOIA O ESCENARI DE LA FESTA





























1760: ANY EN QUÈ MARCOS EVANGELIO VA TRANSFORMAR LA TRAMOIA O ESCENARI DE LA FESTA

Sixto MARCO LOZANO
Patronat del Misteri d’Elx
(Transcripció documental: Joan CASTAÑO I GARCIA)



Article de l'Anuari de l'Institut d'Estudis Comarcals del Baix Vinalopó: La Rella , 23(2010),109-138


Article i tota  la  informació està en l'enllaç següent:








En arquitectura se denomina cimborrio o cimborio a una construcción en forma de torre, generalmente de planta cuadrada u octogonal, que sirve para dar realce a una bóveda.
Una cabria es un artefacto utilizado para levantar pesos.
Se compone de un armazón de tres vigas, dos de ellas ensambladas en ángulo agudo y una tercera formando un trípode con las otras dos para dar estabilidad


ALGUNES NOTES SOBRE EL CEL I LA TRAMOIA ALTA DE LA FESTA D'ELX
El 1973 el torn primitiu de ferro forjat, estropejat per l'ús i amb folgances irreparables en les rebladures fou substituït per l'actual, construït amb perfils de ferro laminat i soldat, però amb la mateixa relació de tambors, politges i cigonyals i idèntiques desmultiplicacions que l'antic.







GASPAR JAÉN I URBAN(D'UNA FESTA QUE CANTA)






Pots explicar per què abans de la modificació de Marcos Evangelio es necessitava la força de vint persones per a poder pujar i baixar la Mangrana, l'Araceli i la Trinitat de la representació del Misteri ?

ESPERE ELS TEUS COMENTARIS

Rosa Díaz Trives (professora de tecnologia).

sábado, 31 de marzo de 2012

UN RELLOTGE ESPECIAL :CALENDURA I CALENDURETA

Un poc d'història i tecnologia de la nostra ciutat.

Rosa Díaz Trives (professora de tecnologia).
L' article està en castellà i també en valencià

ELCALENDULA, por Juan Benito Rodriguez Manzanares


Calendura es el nombre de un reloj de autómatas que se encuentra en la Torre de la Vela muy cerca del Ayuntamiento de Elche y situado en la emblemática  Plaça de Baix.
Vamos a hacer un poco de historia. El 25 de noviembre de 1571 el Concejo de la ciudad de Elche, se plantea la necesidad de poner una campana en una de las torres que se pudieran ver desde la plaza vieja, para que los Justicia i los Jurados pudieran concertar los pagos, y para poder emprender la realización de esa obra se creó un impuesto especial de un sueldo por cahíz en cada molienda* durante el tiempo necesario para poder finalizarla. Y así el 26 de diciembre de 1571, se encargó la construcción de ese reloj a Alonso Gaytán, vecino de Elche, herrero y relojero durante 19 años, dándole un plazo de tiempo de cinco meses para que hiciera la armadura y artificio del reloj de la manera siguiente: debía de construir la maquinaria del reloj que debería de dar las horas y los cuartos, las ruedas, los muelles y mostrador de hierro, debiendo de pesar todo el conjunto más de 30 arrobas. Por este trabajo, Alonso Gaytán recibió 270 libras y además se quedó con el reloj viejo, el cual se le descontó del precio del nuevo.
El reloj estuvo acabado por completo en 1572, encargándosele la esfera del mismo en ese mismo año y siendo el costo final del mismo de 700 libras de plata corriente y su peso de 33 arrobas y 7 libras. Se emplazó en la citada Torre de la Vela, siendo bendecidas las campanas en la ermita de San Jaime por el párroco de Santa María el 15 de enero de 1573, año este en que el Concejo aprueba la construcción del capitel de Calendura.
Fray Vicente de Jerusalén, un religioso descalzo maestro en relojes, en 1725 se ofreció a componerlo, “mudarle el espíritu de péndulo”, en cuya forma estará permanentemente.
En 1759 se reparó la torre capitel del reloj de la Villa, siendo en ese año cuando se realizaron y añadieron las dos figuras autómatas que simulan tocar las campanas.
El 29 de septiembre de ese mismo 1759, día de San Miguel, fueron bautizados los dos autómatas, poniéndole por nombre al más grande, el que toca las horas, Miguel Calendura, y al autómata que toca los cuartos, mucho más pequeño, Vicente sin padre, aunque la mayoría de la gente lo conoce como Vicente Calendureta. Este ‘apellido’ que le pusieron al autómata de las horas, se cree que puede ser derivado de la palabra “calenda”, que es la parte del martirologio que recoge los nombres y hechos de los santos, así como las fiestas de cada día, además de ser en el calendario romano y eclesiástico, el primer día de cada mes.
Con el paso del tiempo la Torre de la Vela y Calendura comenzaron a estar en muy mal estado, así que el 12 de julio de 1839 se acordó que se traslade el reloj al terrado más elevado de las Casas Capitulares, llamada, Torre del Concejo. Se hicieron las obras de adaptación necesarias para el traslado y esto le dio mucho esplendor a la plaza Mayor.




Con motivo de las fiestas organizadas para el Centenario de la Venida de la Virgen, Calendura fue pintado el 17 de diciembre de 1870 por Gabriel Baeza Vicente, de Elche. A Miguel le pintó una casaca roja, unos pantalones amarillos, unas botas negras y un morrión negro, al día siguiente se le añadió un plumero de seda blanca que le regaló José María Ruiz.
En 1878 dirigida por don Natividad Cantó, maestro titular de Arquitectura y Ornato, se inició la obra de colocación del reloj y su esfera en el centro de la Casa Capitular. La esfera de cristal limado se colocó a vista del público el 7 de febrero, costando mil reales. Por la noche fue iluminada en presencia del alcalde, señor Cortés.
El 21 de febrero a las 14:00 horas, Calendura cesó de cumplir su misión dejando de dar sus martillazos y se trasladaron las campanas al nuevo reloj de la Casa Capitular, y así a las 19:00 horas del día 23 de febrero de 1879 fue inaugurado el nuevo reloj iluminado con vidrios de colores con dos ventanas a cada uno de sus lados, colocados por el hojalatero Antonio Pascual, en ellas se estableció una fecha que indicaba: (ventanas) Domingo – 23 (reloj) (Ventanas) Febrero – 1879.
Un cronista local dijo que “Después de haber servido el reloj antiguo 306 años se le había concedido el retiro hasta nueva orden y a Miguel Calendura y a Vicente sin padre, los habían dejado cesantes y sin paga después de 119 años de servicios.”
Pero el traslado al nuevo emplazamiento en lo alto de la Torre del Concejo, no salió como se esperaba debido a la poca sonoridad de las campanas en su nuevo emplazamiento, y así el 23 de noviembre de ese mismo 1879 se celebró una sesión extraordinaria en el Ayuntamiento en la que se acordó trasladar de nuevo las campanas a su primitivo lugar de Calendura en la Torre de la Vela, y el 31 de mayo de 1880 por orden del alcalde don Juan Martín Cortés, y siendo las 03:00 horas de la madrugada, comenzaron a desmontar las dos campanas que estaban colocadas sobre el reloj de la esfera situado entre ventanas, para devolverlas a la Torre de la Vela. El día 1 de junio de ese mismo año quedaron por fin restituidas las campanas en Calendura, celebrando tal extremo con un concierto a cargo de la Banda de Música de Buyolo. Aprovechando la ocasión, los autómatas Miguel y Vicente fueron renovados por el ebanista José Pérez Sánchez.
La Torre de la Vela, la cual se encuentra embebida en un edificio modernista, es de planta cuadrada, realizada en obra de tapial, sillares de refuerzo y mampostería, que formaba parte del recinto amurallado de la ciudad, accediéndose a ella a través de un corredor interior que existe en el edificio del Ayuntamiento. Consta de un templete cubierto por una cúpula, que tiene la condición de Bien de Relevancia Local, desde el 9 de febrero de 2007, y donde se encuentra la campana de las horas, el reloj y el autómata llamado Miguel Calendura. Sobre esta cúpula hay dispuesta sobre cuatro pilares y una cubierta piramidal, formando otra cúpula mucho más pequeña que la anterior donde se encuentra la campana de los cuartos y Vicente sin padre o bien Vicente Calendureta.
El actual reloj es un Blasco de Roquetas que conecta un carrillón de cuatro tubos amplificado por su expansión. En la terraza de la campana de las horas hay una rueda de un reloj antiguo que no se corresponde con el reloj que se encuentra guardado en el Museo Escolar y Agrícola de Puzol, creyéndose que puede pertenecer a un reloj de la época Medieval.
Maquinaria del reloj
La campana de los cuartos es obra del fundidor Joaquín Balle, está fundida en el año 1572, con un peso de 60 kilos y un diámetro de 47 centímetros. Presenta una breve epigrafía gótica, "+ ihs maria tedeum laudumus fedomi". De la cual el inicio se corresponde a la abreviación de nombre de Jesús en griego seguido del nombre de María, continuando en latín con un trozo del Te Deum. La campana se encuentra rodeada de una inscripción en mayúscula gótica que dice; ".+. SAGELL # DELA # BILA # DE # ELG # ".
 La campana presenta un desgaste en tres partes por el toque del martillo exterior, motivo por el cual en 2008 se restauró su anclaje del desplazamiento de su lugar original ya que hizo que el toque del martillo en la campana no se realizara donde debía de hacerlo.
La campana de las horas es obra del fundidor Joaquín Balle, está fundida en el año 1572, con un peso de 633 kilos y un diámetro de 103 centímetros. Presenta diversas epigrafías entre las cuales destacaré, "xps uincit xps regnat xps imperat xps ab omni malo nos defendat ecce + dni fugite #" y "pater sancte deus sancte fortis sancte misericordis saluator noster mice #".
Entre los toques tradicionales de esta campana aparte del de las horas, también se encontraba el de “La señal del ladrón”, es decir, el toque del cierre de las murallas de la ciudad cada noche. En la actualidad tan sólo tiene como misión el toque de las horas.
En la actualidad Calendura y Calendureta y su cúpula y capilla necesitan de nuevo una reparación, limpieza del mecanismo de relojería y restauración que está en proyecto de realizarse.


*cahíz : Medida de capacidad para grano, legumbres y otros alimentos sólidos, variable según las regiones y que en Castilla equivale a unos 666 litros.

¿Sabrías explicar cómo funciona el reloj? (Desde el punto de vista de los mecanismos explicados en clase.)



                                EN VALENCIÀ 

Calendura és el nom d'un rellotge d'autòmats que es troba en la Torre de la Vela molt prop de l'Ajuntament d'Elx i situat en l'emblemàtica Plaça de Baix.
Fem un poc d'història. El 25 de novembre de 1571 el Consell de la ciutat d'Elx, es plantejà  la necessitat de posar una campana en una de les torres que es pogués veure des de la plaça vella, perquè els Justícia i els Jurats pogueren concertar els pagaments, i per a poder emprendre la realització d'aqueixa obra es va crear un impost especial d'un sou per cafís en cada mòlta* durant el temps necessari per a poder finalitzar-la. I així el 26 de desembre de 1571, es va encarregar la construcció d'aqueix rellotge a Alonso Gaytan, veí d'Elx, ferrer i rellotger durant 19 anys, donant-li un termini de temps de cinc mesos perquè fera l'armadura i artifici del rellotge de la manera següent: havia de construir la maquinària del rellotge que havia de fer donar les hores i els quarts, les rodes, els molls i taulell de ferro, i havia de pesar tot el conjunt més de 30 arroves. Per aquest treball, Alonso Gaytan va rebre 270 lliures i a més es va quedar amb el rellotge vell, el qual se li va descomptar del preu del nou.
El rellotge va estar acabat per complet en 1572, i s3e li va encarregar lèsfera en aqueix mateix any i el  seu cost final va ser de 700 lliures de plata corrent i el seu pes de 33 arroves i 7 lliures. Es va emplaçar en la citada Torre de la Vela, sent beneïdes les campanes en l'ermita de San Jaume pel rector de Santa Maria el 15 de gener de 1573, any aquest en e qual el Consell aprovà  la construcció del capitell de Calendura.
Fra Vicent de Jerusalem, un religiós descalç mestre en rellotges, en 1725 es va oferir a compondre'l, “mudar-li l'esperit de pèndol”, en la forma del qual estarà permanentment.
En 1759 es va reparar la torre capitell del rellotge de la Vila, sen aqueix any  va ser quan es van realitzar i van afegir les dues figures autòmates que simulen tocar les campanes.
El 29 de setembre d'aqueix mateix 1759, dia de Sant Miquel, van ser batejats els dos autòmats, posant-li per nom al més gran, el qual toca les hores, Miquel Calendura, i a l'autòmat que tocaels quarts , molt més menut, Vicent sense pare, encara que la majoria de la gent el coneix com Vicent Calendureta. Aquest ‘cognom’ que li van posar a l'autòmat de les hores, es creu que pot ser derivat de la paraula “calenda”, que és la part del martirologi que arreplega els noms i fets dels sants, així com les festes de cada dia, a més d'ésser en el calendari romà i eclesiàstic, el primer dia de cada mes.
Amb el pas del temps la Torre de la Vela i Calendur van començar a estar en molt mal estat, així que el 12 de juliol de 1839 es va acordar que es traslladés  el rellotge al terrat més elevat de les Cases Capitulessis, anomenada , Torre del Consell. Es van fer les obres d'adaptació necessàries per al trasllat i açò li va donar molta esplendor a la plaça Major.
Amb motiu de les festes organitzades per al Centenari de la Vinguda de la Verge, Calendura va ser pintat el 17 de desembre de 1870 per Gabriel Baeza Vicente, d'Elx. A Miquel li va pintar una casaca roja, uns pantalons grocs, unes botes negres i un morrió negre, a l'endemà se li va afegir un plomer de seda blanca que li va regalar Josep Maria Ruiz.
En 1878 dirigida per en Natividad Cantó, mestre titular d'Arquitectura i Ornat, es va iniciar l'obra de col•locació del rellotge i la seua esfera en el centre de la Casa Capitular. L'esfera de cristall llimat es va col•locar a vista del públic el 7 de febrer,  i va costar mil reals. A la nit va ser il•luminada en presència de l'alcalde, senyor Cortès.
El 21 de febrer a les 14:00 hores, Calendura, va cessar de complir la seua missió deixant de donar les seues martellades i es van traslladar les campanes al nou rellotge de la Casa Capitular, i així a les 19:00 hores del dia 23 de febrer de 1879 va ser inaugurat el nou rellotge il•luminat amb vidres de colors amb dues finestres a cadascun dels seus costats, col•locats pel manyà Antoni Pascual, en elles es va establir una data que indicava: (finestres) Diumenge – 23 (rellotge) (Finestres) Febrer – 1879.
Un cronista local va dir que “Després d'haver servit el rellotge antic 306 anys se li havia concedit el retir fins a nova ordre i a Miguel Calendura i a Vicente sense pare, els havien deixat cessants i sense paga després de 119 anys de serveis.”
Però el trasllat al nou emplaçament a la part alta de la Torre del Consell, no va eixir com s'esperava, a causa de la poca sonoritat de les campanes en el seu nou emplaçament, i així el 23 de novembre ,d'aqueix mateix 1879, es va celebrar una sessió extraordinària en l'Ajuntament en la qual es va acordar traslladar de nou les campanes al seu primitiu lloc de Calendura en la Torre de la Vela, i el 31 de maig de 1880 per ordre de l'alcalde en Joan Martí Cortés, i a les 03:00 hores de la matinada, van començar a desmuntar les dues campanes que estaven col•locades sobre el rellotge de l'esfera situat entre finestres, per a retornar-les a la Torre de la Vela. El dia 1 de juny d'aqueix mateix any van quedar per fi restituïdes les campanes en Calendura i ho van celebrar amb un concert a càrrec de la Banda de Música de Buyolo Aprofitant l'ocasió, els autòmats Miquel i Vicent van ser renovats per l'ebenista Josep  Pérez Sánchez.
La Torre de la Vela, la qual es troba embeguda en un edifici modernista, és de planta quadrada, realitzada en obra de tapial carreus de reforç i maçoneria, que formava part del recinte amurallat de la ciutat, s’hi accedia - a través d'un corredor interior que existeix en l'edifici de l'Ajuntament. Consta d'un templet cobert per una cúpula, que té la condició de Bé de Rellevància Local, des del 9 de febrer de 2007, i on es troba la campana de les hores, el rellotge i l'autòmat anomenat Miquel Calendura . Aquesta cúpula està disposada, sobre quatre pilars i una coberta piramidal, formant altra cúpula molt més menuda que l'anterior ,on es troba la campana dels quarts i Vicent sense pare o bé Vicent Calendureta
L'actual rellotge és un Blasco de Roquetes que connecta un carrilló de quatre tubs amplificat per la seua expansió. En la terrassa de la campana de les hores hi ha una roda d'un rellotge antic que no es correspon amb el rellotge que es troba guardat en el Museu Escolar i Agrícola de Puçoldel qual es creu  que pot pertànyer a un rellotge de l'època Medieval.
La campana dels quarts és obra del fonedor Joaquim Balle, està fosa en l'any 1572, amb un pes de 60 quilos i un diàmetre de 47 centímetres. Presenta una breu epigrafia gòtica, "+"+ ihs maria tedeum laudumus fedomi".
De la qual l'inici es correspon a l'abreujament de nom de Jesús en grec seguit del nom de María, continuant en llatí amb un tros de l'Et Deum. La campana es troba envoltada d'una inscripció en majúscula gòtica que diu; ".+. ".+. SAGELL # DELA # BILA # DE # ELG # ".
La campana presenta un desgast en tres parts pel toc del martell exterior, motiu pel qual en 2008 es va restaurar el seu ancoratge del desplaçament del seu lloc original ja que va fer que el toc del martell en la campana no es realitzara on devia fer-lo.
La campana de les hores és obra del fonedor Joaquim  Balle està fosa en l'any 1572, amb un pes de 633 quilos i un diàmetre de 103 centímetres. Presenta diverses epigrafies entre les quals destacaré,"xps uincit xps regnat xps imperat xps ab omni malo nos defendat ecce + dni fugite #" i "pater sancte deus sancte fortis sancte misericordis saluator noster mice #".
Entre els tocs tradicionals d'aquesta campana a part del de les hores, també es trobava el del “senyal del lladre”, és a dir, el toc del tancament de les muralles de la ciutat cada nit. En l'actualitat tan sols té com  a missió el toc de les hores.
En l'actualitat Calendura i Calendureta i la seua cúpula i capella necessiten de nou una reparació, neteja del mecanisme de rellotgeria i restauració que està en projecte de realitzar-se. 


 *cafís : Mesura de capacitat per a gra, llegums i altres aliments sòlids, variable segons les regions i que a Castella equival a uns 666 litres.


Sabries explicar com funciona el rellotge? (Des del punt de vista dels mecanismes explicats en classe.)


viernes, 23 de marzo de 2012

PARLEM AMB SERIETAT D'EDUCACIÓ

Artículo de la página Web letra a letra .
(Enviado por Pilar Vicente,profesora de castellano.)








 Hablemos con seriedad de la educación   (Página Web del artículo)


Por Manuel J. Ibáñez Ferriol.
Una de las labores más apasionantes que nos brinda el periodismo, es la función de ilustrar a nuestros lectores. Por eso, en estos días, en los que las revueltas educativas, son poco edificantes, bien vale pensar en lo que de verdad es la educación.
Toda educación se mueve en el binomio información-formación. La información nos proporciona los conocimientos necesarios para manejarnos en la sociedad y conseguir una capacitación profesional que permita el desarrollo personal en el trabajo. Uno de los fines del sistema educativo es formar administrativos, chóferes, médicos, informáticos, químicos, etc.
La información no se refiere solamente al aspecto profesional, sino también a la adquisición de habilidades y procedimientos de actuación, que permiten perfeccionar ciertas facultades humanas. En ese camino, siempre se tiene la compañía del maestro, también llamado profesor, docente o enseñante, es quien se dedica profesionalmente a la enseñanza, bien con carácter general, bien especializado en una determinada área de conocimiento, asignatura, disciplina académica, ciencia o arte. Además de la transmisión de valores, técnicas y conocimientos generales o específicos de la materia que enseña, parte de la función pedagógica del profesor consiste en facilitar el aprendizaje para que el alumno (estudiante o discente) lo alcance de la mejor manera posible. Tanto el profesor como el alumno, son agentes efectivos del proceso de enseñanza-aprendizaje. Paralelamente a las funciones docentes, los profesores suelen realizar funciones de investigación (especialmente en el ámbito universitario), de formación permanente (formación del profesorado) y tareas organizativas o directivas en los centros docentes. Una de esas funciones es la denominada función tutorial, que en el caso de la enseñanza primaria y secundaria se centra en los alumnos y sus familias (cuando es realizada por profesores especializados en este ámbito se denomina orientación educativa) y en el caso de la enseñanza superior consiste en la dirección de las actividades de investigación a cargo de los estudiantes, como las tesis doctorales (en algunos casos se da la figura del mentor). Reciben el nombre de profesores los enseñantes de todos los niveles de la enseñanza: la educación infantil, la educación primaria, la educación secundaria y la educación superior. Muy a menudo reciben otras denominaciones, como la de maestro, o diferentes rangos administrativos y académicos (catedrático, profesor titular, profesor agregado, profesor ayudante, profesor visitante, profesor asociado, profesor interino, profesor no numerario -PNN-, profesor emérito). En el sistema universitario anglosajón se utilizan las expresiones inglesas professor, chair, Regius Professor, lecturer, fellow, teaching assistant, etc. En el sistema educativo francés se utilizan las expresiones maître de conférences, maître assistant, agrégé, professeur, professeur émérite, etc.
Las diversas disciplinas educativas, las podemos clasificar en educación espiritual, religiosa, sentimental, sexual, vial, cívica y de dominio de la voluntad. Para un estudiante es importante la adquisición de técnicas de estudio, de procedimientos para desarrollar la memoria y dominar las técnicas de lectura rápida manteniendo la comprensión. Pero la información sola no basta, hace falta que vaya acompañada de una orientación. Esto es lo que llamamos formación. Por ejemplo, en la educación sexual, no basta con conocer la anatomía, la fisiología del aparato reproductor y los mecanismos endocrinológicos del organismo. Hace falta dar pautas de conducta que nos expliquen con claridad para qué sirve la sexualidad, su integración en la personalidad humana, su finalidad, etc.
La Historia de la Educación, nos lleva hasta Grecia. Así en Atenas, la enseñanza, la asistencia a clase, no era obligatoria: el padre de familia gozaba de total libertad para educar a sus hijos o permitir que otros los educaran hasta los dieciocho años, edad en que el joven se convertía en ciudadano y debía realizar el servicio militar.  Hasta que el niño iba a la escuela (a los siete años), eran la madre y la nodriza quienes se ocupaban de él y le proporcionaban las primeras enseñanzas, que consistían en historias tradicionales, mitología y leyendas nacionales. A los siete años el niño comienza su "paideia", o formación cultural, pasando a la escuela, siempre de profesores particulares, donde cursaban tres asignaturas: gramática, música y gimnasia. La educación conduce a la formación de un hombre más maduro, más completo y más coherente. El hombre es maduro cuando alcanza un buen equilibrio personal entre sus facultades intelectuales, su cuerpo y sus relaciones sociales. Es completo cuando sabe integrar diversas vertientes adecuadamente y es coherente cuando establece una armonía ente las ideas y la conducta, entre la teoría y la práctica. El hombre formado es más humano y más espiritual, más dueño de sí mismo.
En toda educación es importante la figura del educador (padre y profesor) y la tarea de autoformación del propio educando. El poder del educador depende menos de su palabra que de su ejemplo. El chico necesita un modelo de identidad, una persona ejemplar a la que admirar y en quien aprender. Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra. En cuanto el pequeño ateniense tenía edad para ir a clase pasaba, al menos en las familias acomodadas con varios esclavos, de la vigilancia de la nodriza a la del pedagogo, que era un esclavo encargado de acompañarle a todas partes y de enseñarle buena educación, recurriendo, si era necesario, a los castigos corporales. El pedagogo lo acompañaba por la mañana a casa del maestro y le llevaba la cartera. El niño empezaba por aprender a leer y luego a escribir. Aprendía a leer en voz alta y luego seguía haciéndolo igual, pues da la impresión de que no se practicaba la lectura en silencio. El alumno practicaba después la escritura de las letras sobre una tablilla de madera barnizada de cera, y sobre ella trazaba los caracteres con ayuda de un punzón o estilete, cuyo extremo opuesto, plano y redondeado, servía para borrar. No había pupitres, y los alumnos se sentaban en taburetes alrededor del maestro. En cuanto sabía leer y escribir con facilidad tenía que aprender versos de memoria, y luego fragmentos cada vez más extensos de los poetas. El primero era el más grande de todos, Homero, el autor de la Ilíada y la Odisea. Los griegos consideraban que Homero enseñaba todo lo que debía saber un hombre digno de tal nombre: las actividades de los tiempos de paz y de los tiempos de guerra, los oficios, la política y la diplomacia, la sabiduría, la cortesía, el valor, los deberes hacia los padres y hacia los dioses. La enseñanza se completaba con la aritmética. Utilizaban los dedos para los cálculos elementales, y recurrían a las fichas de cálculo y al ábaco para los más complicados.
Para los griegos la música era la parte esencial y el mejor símbolo de toda cultura. Se decía que la música, educaba el alma y la gimnasia entrenaba el cuerpo. Al parecer los niños aprendían con el maestro de música (citarista) canto al mismo tiempo que la música instrumental y la danza. La música se practicaba de oído, sin ninguna partitura. El instrumento noble por excelencia era la cítara, pero también el oboe estuvo muy de moda en Atenas en el siglo V. No se sabe exactamente a qué edad comenzaba el joven ateniense a ejercitar su cuerpo bajo la dirección del pedotriba, tal vez a los ocho años, pero es más probable que fuera a los doce, cuando ya hacía varios años que acudía a la escuela del gramático y a la del citarista.  Los alumnos del pedotriba se dividían en dos clases: los pequeños (pai’de"), que tenían de doce a quince años, y los mayores (neanivskoi), de quince a dieciocho años. La gimnasia se practicaba en la palestra: terreno deportivo al aire libre, cuadrado y rodeado de muros. En uno de los lados había unas habitaciones que servían de vestuarios, de salas de descanso con bancos, de baños y de almacén de arena y aceite. Tres son los rasgos distintivos de la gimnasia griega: la total desnudez del atleta, las unciones de aceite y el acompañamiento de oboe durante los ejercicios. Los accesorios indispensables que el niño debía llevar a la palestra eran la esponja, el frasco de aceite y un rascador o cepillo de bronce. Los deportes más practicados eran la lucha, la carrera, el salto y el lanzamiento de disco y de jabalina. Además podían practicar el boxeo y el pancracio. Los niños de buena familia practicaban también la equitación desde muy pequeños.  La enseñanza que el joven ateniense recibía en la escuela era elemental y primaria; no existía hasta el siglo V a. de C. ninguna enseñanza superior, pero en la segunda mitad de ese siglo se produjeron innovaciones decisivas en la educación, gracias a la aportación de los sofistas.
Con el desarrollo de la democracia, todos aquellos que querían dedicarse a la política necesitaban ejercitar el arte de la persuasión y la oratoria. Los sofistas asumieron entonces el papel de educadores. Estos primeros profesores de enseñanza superior eran conferenciantes itinerantes. Las exhibiciones que hacían de su saber y de su talento de oradores les atraían a alumnos que se vinculaban a ellos y los seguían de ciudad en ciudad. Enseñaban todo lo que entonces se podía saber y que no se enseñaba en la escuela elemental: geometría, física, astronomía, medicina, artes y técnicas, y, sobre todo, retórica y filosofía. Pero el agente principal de la educación es uno mismo, es la propia persona que formula y desarrolla su proyecto personal. Los medios para alcanzar los objetivos propuestos son dos: la motivación y el esfuerzo. La motivación nos mueve a actuar y mediante el esfuerzo realizamos pequeños vencimientos concretos, repetidos una y otra vez, hasta conseguir el control de la propia conducta.
Será Marco Fabio Quintiliano, (en latín Marcus Fabius Quintilianus, Calagurris, actual Calahorra, circa 39 – Roma, c. 95), fue un retórico y pedagogo hispanorromano, el que nos defina en su obra Instituciones Oratorias la figura del Profesor. Dice así: Asuma ante todo un espíritu de padre con respecto a sus alumnos, y piense que está en el lugar de aquellos que le han confiado a sus hijos. No tenga él vicios, ni los tolere. No sea desagradable su actitud austera, no sea excesiva su familiaridad; no vaya a ser que nazca de la una odio y de la otra desprecio. Hable mucho de honestidad y bondad, pues cuantos más avisos dé, menos castigará. No se deje llevar nunca por la ira, pero tampoco deje pasar lo que debe corregirse. Sea sencillo en su enseñanza, sufridor del trabajo, esté siempre cercano, pero no en exceso. Responda gustoso a los que le preguntan, a los que no le preguntan, pregúnteles de repente. En las alabanzas de las exposiciones de sus alumnos no sea tacaño, pero tampoco exagerado, porque lo uno provoca disgusto con respecto al trabajo, lo otro autosuficiencia. Al corregir lo que debe, no sea duro, y mucho menos, amenazador, pues a muchos les aleja del propósito de estudiar el que algunos les repriman como si les odiasen. Diga alguna vez, es más, muchas, y diariamente, constantes ejemplos sacados de la lección para su imitación, sin embargo, según se dice, la viva voz alimenta mucho más y, sobre todo, la del maestro al que sus discípulos, si están bien educados, aman tanto vomo veneran. No se puede decir cuánto más gustosamente imitamos a quienes apreciamos. Pero también escribirá sobre los alumnos, de los que dice: Después de hablar bastante de los deberes de los maestros, a los discípulos, entretanto, sólo les recomiendo esto: que amen a sus maestros no menos que a los mismos estudios, y crean que son sus padres, no físicamente hablando, sino en el plano intelectual. Este deber hacia el maestro ayudará mucho al estudio, pues los escucharán mejor y creerán en sus palabras, y desearán vivamente parecerse a ellos. Finalmente vendrán contentos y entusiasmados a las reuniones de las escuelas, no se enfadarán cuando se les corrija, se alegrarán cuando se les alabe, y se dedicarán al estudio para ser los más queridos. Pues así como el deber de aquéllos es enseñar, el deber de éstos es mostrarse dóciles. De lo contrario, una cosa no sirve sin la otra. Y así como el hombre nace de la unión de uno y otro progenitor, y en vano se esparce la semilla si no la calienta el surco bien mullido, de la misma manera, la elocuencia no puede desarrollarse si no existe la concordia asociada del que transmite y del que recibe.
Pensemos de forma pausada y relajada sobre estos temas, que de verdad los debemos tomar con toda la seriedad del momento.






















miércoles, 21 de marzo de 2012

LA REAL ACADÈMIA ESPANYOLA I LES DONES


Artículo enviado por Ana Maciá (profesora de castellano)



Periódico  EL PAÍS
ANÁLISIS

La RAE vista con microscopio

 
Si se mira la RAE con el telescopio de la Historia lo que se ve es una institución que el año que viene cumplirá tres siglos y que en ese tiempo solo ha acogido a siete mujeres. La primera de ellas —Carmen Conde— ingresó en 1979, 266 años después de su fundación. En la puerta se habían quedado Gertrudis Gómez de Avellaneda y Emilia Pardo Bazán, rechazadas con una carta que afirmaba que no había “plazas para mujeres”. Por el camino habían quedado también la escritora Rosa Chacel —en beneficio de Conde— y la lexicógrafa María Moliner, propuesta en 1972 por dos pesos pesados como Lapesa y Laín pero derrotada en la elección final por Emilio Alarcos.
El caso Moliner, que ha adquirido la categoría de hito, hace recomendable combinar el telescopio y el microscopio a la hora de juzgar a la RAE. Por un lado, nadie puede dudar de la categoría filológica de Alarcos, y ya se sabe que lo difícil no es elegir entre el bien y el mal sino entre dos bienes. Por otro, la versión institucional dice que la llamada Docta Casa se inclinó por reforzar la Gramática —que a la altura de los años setenta llevaba cuatro décadas pendiente de renovación— frente al Diccionario —que tradicionalmente avanza a velocidad de crucero—. De hecho, las necesidades de la Academia —donde hay filólogos, científicos y militares— es el argumento oficioso a la hora de elegir nuevos miembros.
Oficialmente, la RAE —cuya renovación está sujeta al carácter vitalicio de sus plazas-— no aplica el sistema de cuotas sexuales para acceder a ella. “Por respeto a la mujer”, suele decir Víctor García de la Concha, su director honorario. Eso sí, observada la institución con microscopio, lo que se ve es esto: en lo que va de siglo XXI se ha elegido el doble de académicas que en los tres siglos anteriores. De las cinco mujeres que se sientan en un pleno con 46 sillas, cuatro lo hacen desde 2002: Carmen Iglesias, Margarita Salas, Soledad Puértolas e Inés Fernández-Ordóñez. La quinta es Ana María Matute. Y es fama que Carmen Martín Gaite nunca quiso sentarse allí.
En la Academia de la Historia hay tres académicas de número (y una electa). En la de Bellas Artes, dos. Tampoco el porcentaje de catedráticas de la universidad (en torno al 15%) hace justicia a la mitad de la población española. Qué decir de los altos cargos de las grandes empresas. Pobre consuelo. Los miembros de la RAE son consciente del déficit de su institución. Las hemerotecas están llenas de declaraciones al respecto pero los hechos circulan por vía lenta. Eso sí, basta leer a las académicas actuales para dudar de que una mayor presencia de mujeres a su lado apoye en el futuro la tesis de que la lengua es sexista.

jueves, 15 de marzo de 2012

TERESA PÀMIES

Enviat per Jesús Castaño(professor de valencià).


Article publicat al diari El Punt Avui sobre Teresa Pàmies.

L'última veu de l'exili se'n va

14/03/12 02:00 - Barcelona - Eva Vàzquez


Qui és Teresa Pàmies? Potser hi ha gent a hores d'ara que no en sap més que el posat segur, segons com encara una mica desafiant, amb què apareix a les últimes fotografies seves que es van publicar, amb noranta anys fets, la mirada franca, directa a càmera, i un somriure lleu d'invitació i complicitat. “Una dona de caràcter”, en diríem per emmarcar-la dins una imatge assimilable; “una lluitadora nata”, hi afegirien els pocs supervivents que la van conèixer durant la seva precoç militància al PSUC, quan tot just tenia 17 anys i ja arengava els milicians en un míting multitudinari a la plaça Monumental de l'any 1937. “Una altra exiliada”, en diria la gent que només ha viscut guerres televisades i no saben res dels ferits i mutilats que, quasi despullats tot i el fred d'aquell 26 de gener de 1939, Teresa Pàmies va veure sortir en tropell de l'hospital de Vallcarca demanant sisplau que no els abandonessin, mentre la resta de la població (també ella) fugia cap a la frontera sense mirar enrere, una escena que no oblidaria per anys que passessin i per la qual escriuria, a Quan érem capitans (1974), que els republicans que van sortir de Barcelona aquell dia (també ella) s'haurien de sentir sempre avergonyits. Era, en fi, la dona de l'històric dirigent comunista Gregorio López Raimundo, i la mare de l'escriptor Sergi Pàmies, constataran els que s'acontenten amb les dades del registre civil, especialment quan el difunt és una dona i no se li pressuposa mai la soledat.

Però i l'escriptora, on era? Sempre al darrere o al costat, esperant, atenta, pacient: als deu anys, mentre repartia pels carrers del Balaguer natal exemplars de La Batalla, la revista del Bloc Obrer i Camperol en què col·laborava el seu pare, Tomàs Pàmies; als setze, quan va fundar amb les seves companyes socialistes l'Aliança Nacional de la Dona Jove, encara que el feminisme, això que se'n diu una clara consciència de gènere, seria un descobriment força més tardà, confessaria ja de gran; als vint, quan va passar la ratlla amb el pare al final de la guerra, sabent que no tornaria a veure mai més ni la mare ni els germans, per anar a raure a un camp de concentració i a la presó de Fresnes durant un temps, perquè havia sortit, distreta, sense papers, i mentre treballava a les granges del voltant a canvi del sostre i el pa, pensant què se n'ha fet, d'aquella joventut aguerrida que aixecava barricades amb ella els primers dies de la revolució. Ja era dins d'ella, l'escriptora, quan va travessar l'Atlàntic camí de l'exili transoceànic, rumb a la República Dominicana, a Cuba i a Mèxic, i quan va tornar a Europa, l'any 1947, per establir-se a París i Praga, durant dotze anys llargs, abans no va poder tornar a Catalunya, el 1971, just per recollir el Premi Josep Pla que li havien concedit pel seu primer llibre, la primera emergència d'aquella escriptora que havia estat tant temps amagada.

Testament a Praga, gràcies al qual, tot i estar fitxada, el consolat va accedir a expedir-li un passaport per recollir el premi a Barcelona, és això que se'n diu ara un llibre de vocació tardana, escrit quan Teresa Pàmies ja tenia 50 anys, quatre fills i un marit que només veia de tant en tant, clandestinament i sota un nom fals. Però és el principi de tot, d'una memòria torrencial que anirà prenent forma en més d'una vintena de volums que s'erigeixen en testimonis d'una indiscutible autoritat per entendre la complexitat, la renúncia, la còlera i la tendresa d'una època tan donada als discursos plans.

“Jo no m'he considerat mai una escriptora”, deia en una entrevista amb Vicenç Llorca per a l'Avui, el diari en què va col·laborar des de la seva fundació, poc després de rebre el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes, el 2001. Sabia que era una condició que molts li negaven, i a ella ja li estava bé: “Jo no aspiro a ser més que una cronista de la meva generació. Però resulta que la meva ha tingut una experiència. I no és igual ser cronista d'aquesta que de la dels senyorets”. Evidentment, no escrivia pas per a tothom; ningú no ho fa. Fins a la mort, ahir, als 93 anys, va fer la crònica dels seus, dels lluitadors, dels vençuts, dels obstinats, dels lleials, dels oblidats. No li va caldre novel·lar gaire res: la vida ja era prou estimulant, i el record, un incentiu prodigiós per fer justícia als morts. Potser per això, fins i tot als retrats dels últims anys, encara somreia, amb el cap alt, la mirada directa i clara.

No m'he considerat mai una escriptora, condició que molts em neguen. Jo no aspiro més que a ser cronista de la meva generació.